Se convierte SAPAS en víctima del COVID por negligencia de su Directora

#PasaLaVoz

julio 9, 2020

El suyo fue un grave error por omisión, porque no organizó equipos de trabajo de manera escalonada ni respetó el “período de aislamiento”...

El suyo fue un grave error por omisión, porque no organizó equipos de trabajo de manera escalonada ni respetó el “período de aislamiento” que decidió decretarse en el ámbito burocrático local para evitar casos de COVID en las oficinas públicas. Demasiado tarde, porque el Sistema local de Agua Potable vive uno de los escenarios más terroríficos del coronavirus en estos días, una imagen que empata con la ansiedad y la preocupación que sienten los trabajadores del organismo, inmersos en un potencial foco de contagio.

Así describen los mismos trabajadores el escaso interés que Ivonne Solís, directora del Sistema de Agua, asignó a la descuidada tarea de salvaguardar la salud del personal. Como virulento resultado de la negligencia directiva, hay dos casos graves de coronavirus en el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Silao (SAPAS): Javier y Ana Lilia. Javier y Ana Lilia se encuentran en tramo complicado, esperándose que avancen rápido —y conforme a los incipientes recetarios— hacia la recuperación.

Hay dos casos graves de coronavirus en el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Silao (SAPAS): Javier y Ana Lilia. La directora general del organismo, Ivonne Solís, ni los ve ni los oye.

Aunque el SAPAS instaló lavabos públicos con pedalera y dispensador automático de jabón en la explanada del mercado Victoria y otros puntos concurridos, la realidad dentro del organismo es otra. No tomar el descanso al que todos estaban obligados por precaución se tradujo en dos personas infectadas que ponen bajo riesgo la salud personal y el equilibrio emocional de los demás.

El SAPAS nunca respetó el derecho a la salud. Puso en peligro al personal desde el inicio de la fase de transmisión comunitaria del virus, que básicamente consiste en el contagio local entre personas que no viajaron a zonas de riesgo en ni estuvieron en contacto con personas provenientes de esas franjas territoriales.

Es preocupante porque el SAPAS no está preparado para la propagación del virus y se puede esperar un escenario aún más complejo que el de otras dependencias, pues allá sí hubo aislamiento y acá no se tomó en cuenta la escalada que hoy enfrenta Silao, con 739 casos confirmados y 59 defunciones hasta el corte del 8 de julio.

Entre los entes públicos del Corredor Industrial de Guanajuato, el Sistema silaoense de Agua puede convertirse en la peor víctima del COVID-19, si la Directora no adopta acciones inmediatas para evitar que todo el personal entre en fase de pánico por los dos casos de enfermedad en el organigrama hidráulico de Silao.

Aunque el SAPAS instaló lavabos públicos con pedalera y dispensador automático de jabón en la explanada del mercado Victoria y otros puntos concurridos, la realidad dentro del organismo es otra.

A diferencia de otras dependencias, el SAPAS no declaró las “vacaciones obligatorias” e ignoró contemplar la salud como un derecho social garantizado por la Constitución.

Cuando vemos la proporción de recursos que otros entes públicos asignaron a la promoción y la defensa de la salud, la ciudadanía se da cuenta de cuán lejos está el SAPAS de respetar un derecho esencial.

Al igual que el presidente brasileño Jair Bolsonaro o el mexicano, Andrés López Obrador, de 65 y 66 años, respectivamente, la directora del SAPAS, Ivonne Solís, se mostró escéptica ante la gravedad del COVID-19.

En las últimas semanas, la Directora del organismo desafió al virus, al que prácticamente clasificó como una “gripecita”, tal como lo hiciera el izquierdista Bolsonaro al inicio de la pandemia. Ivonne Solís desestimó las medidas de confinamiento, trató de publicitarse con la intención de lavabos públicos y no dejó que su personal suspendiera labores para protegerse de una amenaza viral que ha provocado la muerte de 59 silaoenses.